Hoodia gordonii

La Hoodia gordonii crece en las regiones semi-áridas del sur de África. Es una planta suculenta (almacena agua en su interior) y con espinas. En 1937 un antropólogo holandés observó que miembros de la tribu bosquimana consumían la planta para suprimir el apetito y controlar la sed durante sus largos viajes de caza. Recientemente, esta planta ha empezado a utilizar para reducir el apetito y controlar el peso. La hoodia se encuentra en peligro de extinción y su exportación está controlada. Debido a la dificultad para obtenerla, tiene un elevado precio y hay empresas que venden suplementos que no contienen hoodia en absoluto. Por tanto, es recomendable adquirirla a un proveedor con buena reputación.

Descripción de la planta

Hoodia gordonii es una planta suculenta que crece verticalmente hasta 50 cm de alto en forma de tallos carnosos con espinas, sin embargo, no pertenece a la familia de los cactus. Produce flores de color púrpura que tienen un olor similar al de la carne podrida, lo que atrae a las moscas para que éstas polinicen las flores.

Hoddia Medicinal

Usos medicinales

La parte utilizada es la parte carnosa de los tallos, que una vez secados y pulverizados, se comercializan en forma de cápsulas.

La planta contiene un glicósido esteroideo llamado p57, que ha sido identificado como el compuesto capaz de suprimir el hambre y la sed. P57 tiene efectos sobre el hipotálamo, una zona del cerebro donde se regula la sensación de saciedad, produciendo una señal indicando que se ha consumido suficiente comida y esto produce una reducción en el apetito. Varias compañías farmacéuticas trataron de utilizar el compuesto p57 como tratamiento para la obesidad, sin embargo, los resultados de los ensayos clínicos no fueron satisfactorios.

Efectos adversos y precauciones

No se han observado efectos adversos relevantes, sin embargo, es necesario tener precauciones en determinadas circunstancias. Parece que esta planta actúa sobre el mecanismo de monitorización del azúcar sanguíneo en el cerebro, lo que podría ser peligroso en caso de diabetes. También se ha visto que puede tener efectos adversos en la función hepática. Además, la supresión de la sed puede llegar a provocar deshidratación.

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